
La Naturaleza está contaminada,
el Hombre ocupa sus lugares más recónditos,
practicando actos malditos y perversos. Tú eres, viejo mundo
una vetusta estrella, atea y criminal.
Thomas Beddoes.
Gracias al ingenio de los seres humanos, ahora podemos gozar de una infinidad de herramientas que nos hacen la vida más sencilla. Sin embargo, a raíz de todas las invenciones y adelantos tecnológicos, la Tierra está cada vez más contaminada, poniendo en peligro la vida de miles de especies animales y vegetales, e incluso de nosotros mismos.
El hombre moderno, con sus humeantes fábricas, sus instalaciones atómicas y su inclinación para utilizar erróneamente a la Tierra, parece que ha roto sus íntimos lazos con el mundo natural. Los seres primitivos en su vida diaria utilizaron principios ecológicos de un modo casi perfecto, pues no hacían distinción, como ahora hacemos, entre sí mismos y la naturaleza que los rodeaba. Los indios sudamericanos, por ejemplo, conocían perfectamente sus entornos, los lugares frecuentados por cada clase de animal y la mejor forma de atraparlos sin afectar la subsistencia de las distintas especies.
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