
Lo que hoy supone hablar de modernidad, de diversidad y de multiplicidad -que parecen ser tópicos de moda- parecen no conocer y ni siquiera plasmar la igualdad en ley. Nosotros como sociedad con sus múltiples manifestaciones y constituciones, tampoco hemos sabido socializar como axioma, la igualdad y el respeto de todos por igual por el simple hecho de estar vivo; si esto ya hubiera pasado, quizá ya no subsistiera la necesidad de tantos ordenamientos legales.


