
En los años 90, $2,500 pesos mexicanos no eran cambio suelto. Era dinero fuerte, de esos que se ahorraban durante meses para cumplir un sueño gamer. Con esa cantidad podías comprarte una Super Nintendo o un Sega CD, dos máquinas que representaban la cúspide del entretenimiento digital en su época.
Si ajustamos ese monto a la inflación, hoy equivaldría a aproximadamente $14,000 pesos, prácticamente lo mismo que cuesta una PlayStation 5 o una Nintendo Switch OLED. En términos reales, el esfuerzo económico era igual o incluso mayor que el actual.


