
Una de las zonas conflictivas de la geografía coahuilense, en términos de seguridad pública, es el corredor fronterizo que colinda con el estado de Nuevo León. Alejado de poblaciones urbanas importantes, comunicado por múltiples brechas y caracterizado por una comunicación digital poco robusta, constituye un área a través de la cual han intentado penetrar al Estado los grupos criminales que operan en aquella región.


