
Para el conglomerado, el eslogan de Manolo en pos de la gubernatura se escuchaba pegajoso: “Pa’ delante, a pasos de gigante”. Pero esa era la campaña, ya en el trono es cuando la realidad muerde, más después de un año de giras turísticas inaugurando un Oxxo por aquí, un bautizo por allá, una villa navideña y hasta la magna obra de los primeros doce meses: el festival de rodeo de los vaqueros de banqueta que calzan delicadas botas Tony Lama y sombreros de muchas XXXXX.


