
Nos ha tocado vivir un tiempo de transiciones.
Tiempo de cambios, de acomodaciones, de nuevas cercanías y distancias, de actitudes que se desechan por adoptar nuevas, tiempo especial porque parece ser último tiempo.
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Se están cumpliendo ya profecías bíblicas que anuncian la proximidad apocalíptica. Los cambios climáticos, los terremotos e inundaciones tormentosas. La amenaza de nuevas pandemias.
En los niveles internacional y nacional, hay ya procesos económicos, financieros, monetarios buscando nuevos equilibrios. Alianzas con amplios proyectos de inversión. Hay tratados que se renuevan y otros que se cancelan. Las hegemonías se van desmoronando hacia una multipolaridad de diversidades independientes y soberanas.
Menudean, claro, corrupciones, impunidades, partidarismos, sustituciones entre elecciones equivocadas y designaciones irresponsables. Dicen, en ambientes rurales, que las calabazas se van acomodando cuando avanza la carreta.
ACTITUDES Y DESAFÍOS
En tiempo así, es bienvenido lo cuaresmal como tiempo de aciertos y victorias que abre las puertas de la esperanza. Lo peor de un tiempo no son sus aparentes calamidades sino las actitudes mediocres y devaluadas frente a los grandes desafíos. Susto, miedo, temor, pánico es actitud pésima como fábrica de errores y de disparates, con disparos a los pies y lanzamiento de bumerangs para descalabrarse.
La actitud de revancha y de venganza produce contagio bélico con adicción al atropello destructor. El servilismo adulador, pusilánime, que se repliega ante las amenazas, se vuelve cómplice de opresiones evitables.
TIEMPO DE APRENDIZAJES
Es este tiempo de grandes aprendizajes de todo lo que no funciona. Los errores multiplicados y los resultados despreciables de los autoritarismos despóticos, del estrangulamiento de las libertades, las ciudadanías amordazadas y maniatadas ponen evidencia lo tóxico de las autosuficiencias exhibicionistas.
Los ambientes conflictivos son como enormes aulas en que se presenta todo lo que no se debe hacer. Ante una generación de juventudes, que se abren ya paso en la historia, son posibles las graduaciones y las especialidades en sentido común y en rectitud de conciencia.
HACIA UNA PASCUA
La carreta seguirá en avance sobre terreno pedregoso y los sacudimientos irán acomodando las calabazas, pasando del caos al orden resultante del volumen y peso de cada unidad en tambaleo. Se camina hacia una pascua en que puede resucitar una prosperidad de justicia para una verdadera paz que dé la bienvenida al que vendrá.
EL OCIO Y EL NEGOCIO
40 horas semanales como meta y máxima duración de trabajo para asalariados. Se va devolviendo a los trabajadores el ocio secuestrado.
Urge la capacitación progresiva para saber utilizar el ocio sin desperdicio. Las técnicas de presencia y acción dentro del ambiente familiar hace que se despierten talentos y se desarrollen destrezas y habilidades.
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El verdadero ocio bien aprovechado mejorará el negocio y hará que el trabajador no caiga en molicie y viciosa negligencia.
TÉ CON FE
-¿Para qué queremos 40 días si no estamos en el desierto?
-Puede ser que sí lo estemos con plena esterilidad espiritual. Sucede cuando no ponemos atención a la presencia y vida en nosotros del Padre Creador. Si no amamos como prójimos universales al sentirnos, siempre y en todo, amados. Estamos en desierto espiritual si hacemos mal uso de las cosas que existen, y no respetamos a los seres que viven…


