
Gracias por atender estas letras semanales, señor lector. Gracias de corazón, palabra y pensamiento por hacerlas suyas. Insisto, no soy el más indicado para hablar de Dios. Reflexionar, escudriñar, increpar a Dios, incluso. Hay gente más dotada y creo son todos, como usted, los cuales pueden analizar y desmenuzar el fenómeno divino. Pero bueno, ya tengo años, lustros acometiendo esta tarea la cual ha sido de su agrado. Gracias.
Y nuevamente gracias por recordar cada tema, cada arista la cual he deslizado en estos ensayos sabatinos. Una arista la cual no se me ha olvidado, pero caray, usted y yo tenemos muchas cacerolas en la lumbre, y es terminar de abordar y analizar (cosa realmente imposible) los alimentos (reales o simbólicos) y los animales (simbólicos y reales) en la lectura bíblica. Y si es la Biblia, pues es historia.


