
La vida te lleva por caminos que no imaginas: tomas una decisión y llegas a un lugar que no esperabas, y conoces personas que no creíste que serían parte de tu vida. Cada experiencia, cada aprendizaje, te servirá el día de mañana.
Tus sueños de niña no son tus realidades de adulta.
Descubrir los secretos de la naturaleza y cómo funcionan los seres vivos era mi principal interés, y estudié Biología. Después entré a la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN) para hacer una maestría. Me quedó claro que no sería fácil. Fue una etapa difícil; ahí conocí el escuelismo y el rechazo a lo que es diferente. Pero me gradué y rompimos el paradigma de que las biólogas no pasaban del tercer semestre.
En el Municipio de Saltillo trabajé en Ecología por poco más de nueve años. Ahí conocí la brecha salarial. Si eras jefa y mujer, ganabas un 20 % menos que un hombre. Fue hasta el séptimo año cuando mi jefe homologó los sueldos. Fui testigo de la buena voluntad de algunos hombres hacia las mujeres, lo cual no era muy común. El reto era tener subalternos hombres que no querían jefas mujeres.
Esa experiencia fue muy importante porque, de ahí en adelante, tendría que interactuar más con los hombres.
Entré al Municipio de Ramos Arizpe, también en Ecología. Había que preparar reglamentos y acciones. Duré poco porque me invitaron a trabajar en Servicios Municipales, de lo que no sabía nada y con todo en contra. No podía detenerme a pensar; la vida del Municipio seguía, entendiera yo la magnitud del compromiso o no. Al final hicimos buen equipo y cumplimos los objetivos.
Si nosotras podemos, hay que abrir y allanar el camino para las que vienen detrás. Posteriormente, otras mujeres siguieron dirigiendo esta área.
Tuve la oportunidad de trabajar en Agua Potable, que fue un verdadero reto: un trabajo que disfruté enormemente, complicado y con pequeños grandes logros.
Te preparas, estudias, te arriesgas y alguien confía en ti. Esas oportunidades valen oro. Cuestan porque tienes que estar presente y dejas de lado a la familia, a las amigas y la diversión, pero la recompensa es personal: pude hacerlo y, si yo puedo, otras mujeres también pueden.
Y bueno, de ahí brinqué a la iniciativa privada, a una empresa de agroquímicos, donde trabajaría en productos orgánicos para la agricultura. Era algo muy nuevo para mí, pero muy interesante. Producir sin contaminar: me encantó el reto. Con la ayuda de una amiga recorrimos toda la República. Y vaya que aprendí.
Ahora estoy en la Secretaría de las Mujeres y todo lo que viví ha sido el sostén de mi trabajo. Cada evento es una revelación, cada experiencia te mueve a buscar soluciones, y si yo no tengo la respuesta, la busco; y si yo no puedo, pido ayuda.
Te invito a que te prepares y que creas en ti, a que te atrevas, a que cambies lo que no te gusta. No te quedes callada, no sigas lo que dicen los demás, sino aquello en lo que tú creas.
Tú vales mucho, eres fuerte, eres valiente. Cree en ti.


