
El 10 de mayo en nuestro país se celebra a las madres, pero desde hace 14 años, para las madres con hijas e hijos desaparecidos, este día no es de fiesta: es de lucha, protesta y memoria.
Vine a la Ciudad de México para participar en la Marcha de la Dignidad Nacional, madres buscando a sus hijas e hijos, buscando verdad y justicia. Esta marcha representa un hito en la memoria colectiva de FUUNDEC, pero también una oportunidad para hacer alianzas con otras familias, marchar juntas y alzar la voz.
Las mujeres —madres, hermanas, esposas— hemos sostenido la esperanza en medio de la ausencia, la impunidad y el abandono institucional. Aprendimos a buscar desde el amor, a resistir con dignidad y a convertir la memoria en refugio para quienes faltan y para quienes seguimos aquí.
En México, los altos índices de impunidad son casi absolutos (98 %), según investigaciones del CED (Comité contra las Desapariciones Forzadas) en todo el país y, por lo tanto, sostengo que la justicia, así como la esperanza, se tiene que construir, como se colocan los ladrillos de una casa, sobre las bases de la conciencia y la organización, tejiendo entre todos.
Todos los actos que realizamos son actos de amor y lucha por preservar la memoria de ellos, de los corazones que siguen latiendo y de los que, por alguna razón, ya no, para devolverles la dignidad que esta guerra intentó arrancarnos, pero que no hemos permitido perder.
Señora Presidenta Claudia Sheinbaum:
Le recordamos que en una mañanera usted quería que se le dijera presidenta, haciendo alusión a que “lo que no se nombra no existe”, y usted se niega a reconocer la cifra de personas desaparecidas en el país. Nada gana, porque existen, y aquí estamos sus madres para recordárselo y decirle, una vez más, que atienda, que permita el apoyo internacional para detener esta barbarie, porque tarde o temprano este delito les alcanzará.
Aún puede cambiar el rumbo de este país. Aún puede escuchar el dolor del pueblo que gobierna. Aún puede decidir estar del lado de la verdad.
Porque los buscamos, porque los amamos, porque no dejaremos de nombrarlos.
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
Por una búsqueda incansable:
FUUNDEC-M.


