
La Semana Santa no solo marca un descanso del calendario escolar, también representa una de las temporadas más intensas de movilidad familiar. Ya sea en carretera rumbo a la playa o en avión hacia otro destino, el trayecto puede convertirse en un desafío cuando los niños se aburren a los pocos minutos.
En medio de ese escenario, el celular suele aparecer como la solución inmediata: videos, juegos, caricaturas. Funciona, sí, pero también limita la interacción, reduce la creatividad y, en trayectos largos, termina saturando tanto a niños como a adultos. La buena noticia es que existen alternativas igual de efectivas y mucho más enriquecedoras.


