
Este 2025 se cumplieron 17 años del fallecimiento de Elisa Loyo, una joven chef de 25 años que murió en Filipinas en circunstancias que su familia califica como un feminicidio, a pesar del dictamen oficial de suicidio emitido por las autoridades de ese país.
Su madre, Rosa Guadalupe “Tita” Gutiérrez Cabello, ex investigadora de homicidios y catedrática de derecho, mantiene la esperanza puesta en el 31 de enero, fecha en la que se espera el fallo de un amparo que podría obligar a las autoridades mexicanas a iniciar una investigación conforme a derecho.
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UN CASO MARCADO POR EL ACOSO Y LA SOSPECHA
Elisa Loyo estudiaba en Canadá y viajó a Pampanga, Filipinas, para trabajar en el Hotel Fontana Leisure Park & Casino. Antes de su muerte, la joven había denunciado ante su madre un ambiente hostil y acoso por parte de trabajadores del lugar, a quienes había señalado por el robo de comida. Poco antes de su regreso programado a Canadá, fue hallada sin vida.
Aunque el gobierno filipino cerró el caso como suicidio, Guadalupe Gutiérrez sostiene que las evidencias físicas y fotográficas sugieren lo contrario.
Como experta en derecho penal, Gutiérrez señala que el cuerpo de su hija presentaba golpes y destaca la existencia de sangre que las autoridades pasaron por alto. Además, denuncia que hubo un autor intelectual y tres autores materiales en lo que considera un crimen orquestado.


