
WASHINGTON- Cuando la Corte Suprema concedió una audiencia inusualmente rápida sobre los aranceles del presidente Donald Trump, parecía posible una resolución igualmente rápida.
Al fin y al cabo, los abogados de Trump dijeron a la corte que la rapidez era esencial en un tema central para la agenda económica del presidente republicano. Señalaron una declaración del secretario del Tesoro Scott Bessent de que “cuanto más se retrase un fallo final, mayor será el riesgo de una disrupción económica”.
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Sin embargo, han pasado casi tres meses desde los argumentos y la corte no tiene reuniones programadas en más de tres semanas.
Nadie sabe con certeza qué está sucediendo entre los nueve magistrados, varios de los cuales expresaron escepticismo sobre la legalidad de los aranceles durante los argumentos en noviembre. Pero el cronograma para decidir el caso ahora parece más o menos típico y podría reflejar el intercambio normal que ocurre no solo en los casos más grandes, sino en casi todas las disputas que los jueces escuchan.
Los expertos dudan de que los jueces están demorando su decisión, posponiendo un fallo potencialmente incómodo contra Trump.
”La gente sospecha este tipo de cosas de vez en cuando, pero no estoy al tanto de casos en los que tengamos más que especulaciones”, estimó Jonathan Adler, profesor de derecho en el College of William & Mary en Williamsburg, Virginia.
El lapso de tiempo por sí solo tampoco apunta a un resultado u otro.
Una posible explicación, declaró Carter Phillips, un abogado con 91 argumentos ante la corte suprema, “es que la corte está más dividida de lo que parecía durante el argumento oral y el quinto voto está vacilando”.
Incluso si la opinión mayoritaria ha sido redactada y más o menos acordada por cinco o más miembros de la corte, una opinión separada, probablemente en disidencia, podría ralentizar las cosas, dijo Phillips.


