
El aumento de la esperanza de vida es uno de los ejes centrales del argumento de Carlos Slim. En México, este indicador pasó de 61 a 75.5 años en apenas medio siglo, lo que ha incrementado de manera sostenida el número de personas que dependen de una jubilación o pensión para subsistir. Para el empresario, este cambio demográfico obliga a replantear la forma tradicional de entender el retiro laboral.
Slim ha señalado en diversas intervenciones durante 2025 que jubilarse a los 65 años ya no es viable en un país con bajo crecimiento económico. Desde su perspectiva, permitir que las personas continúen activas hasta los 75 años no solo aliviaría la presión fiscal, sino que también fortalecería la productividad y el mercado laboral.


