
Incorporar una sola taza diaria de verduras de hoja verde en la alimentación puede marcar una diferencia significativa en la salud del corazón. Así lo sugiere un estudio reciente realizado por la Universidad Edith Cowan, que encontró que su consumo regular se asocia con una reducción de hasta 26 % en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Se trata de un cambio pequeño en la dieta cotidiana, pero con beneficios medibles y sostenidos.
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Las verduras de hoja verde, como espinaca, lechuga, acelga, col rizada, rúcula y col, se caracterizan por su alta densidad nutricional y bajo aporte calórico. Esto las convierte en aliadas ideales para una alimentación preventiva, especialmente frente a padecimientos que siguen siendo la principal causa de muerte a nivel mundial: las enfermedades del corazón.


