
Por: David E. Sanger/ Tyler Pager
WASHINGTON, EU.- La declaración del presidente Donald Trump el sábado de que Estados Unidos planeaba “manejar” Venezuela durante un periodo indeterminado, dar órdenes a su gobierno y explotar sus vastas reservas de petróleo, sumió a Estados Unidos en una nueva y arriesgada era en la que buscará el dominio económico y político sobre una nación de unos 30 millones de habitantes.
En declaraciones en su club privado de Mar-a-Lago apenas horas después de que Nicolás Maduro, el líder de Venezuela, y su esposa fueron capturados por las fuerzas estadounidenses en su dormitorio, Trump dijo a los periodistas que Delcy Rodríguez, quien fungía como vicepresidenta de Maduro, seguiría en el poder en Venezuela mientras “haga lo que nosotros queremos”.
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Rodríguez, sin embargo, mostró en público poca disposición a cumplir las órdenes de los estadounidenses. En un discurso a la nación, acusó a Washington de invadir su país con falsos pretextos y afirmó que Maduro seguía siendo el jefe de Estado de Venezuela. “Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie”, dijo.
Trump y sus principales asesores de seguridad nacional evitaron cuidadosamente describir sus planes para Venezuela como una ocupación, similar a lo realizado por Estados Unidos tras derrotar a Japón o derrocar a Sadam Husein en Irak. En lugar de ello, esbozaron de manera vaga un acuerdo parecido a una tutela: Estados Unidos brindará una visión de cómo debe gestionarse Venezuela y esperará que el gobierno provisional la lleve a cabo en un periodo de transición, bajo la amenaza de una nueva intervención militar.


