
Todo depende si la Presidenta no sigue dejando que personas ajenas a su Gobierno estén metiendo sus opiniones respecto a su criterio y forma de conducir al país, recordando que si se equivoca, es ella, pero si lo hace atendiendo a extraños comete un error garrafal, total, que la dejen gobernar, porque tiene capacidad, y sabe realizar sus funciones, y ya de una vez por todas evite a todos esos desconocidos que le bloquean su camino obstruyendo su trabajo, y la están dejando “quedar” mal.


