
Honrar a las mascotas que ya partieron se ha convertido en una expresión del cariño que muchos mexicanos sienten hacia sus animales de compañía. En el marco de las celebraciones del Día de Muertos —una tradición que combina rituales prehispánicos con el calendario católico—, los altares dedicados a perros, gatos y otros compañeros de vida han cobrado fuerza, especialmente entre quienes los consideran parte esencial de la familia.


