
Por la naturaleza de la frase, por el brío y el entusiasmo con el que vivimos en la juventud, los tiempos pasados, siempre fueron mejores. Frase jerga –como otras tantas– que aderezan el desprecio que de pronto nos viene por las costumbres y situaciones que se viven en el momento actual. Lo decimos, ahora, lo dijeron nuestros padres y también nuestros abuelos.


