
Desde siempre, desde que el hombre es hombre, medita, piensa y deja atrás las cosas básicas de mera supervivencia, las famosas tres “D” (dormir, deglutir y defecar), se ha preguntado por cosas trascendentales, como la vida, la muerte, el futuro inexistente, nuestros antepasados, Dios (de existir) y, claro, sobre el envejecimiento.


