
Las tragedias en el tramo conocido como Los Chorros no solo cobran vidas en las carreteras. También siembran el miedo, la frustración y la impotencia entre quienes viven a orillas de la autopista y dependen de ella para subsistir. En el ejido Los Llanos, el peligro se ha vuelto parte de la rutina.
Rodolfo Lizcano, comisariado ejidal y comerciante local, relata con preocupación cómo su comunidad vive bajo amenaza constante por el paso de tráileres que se accidentan a escasos metros de sus casas y negocios.
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“Hace poquito una pipa doble llegó hasta la orilla de mi negocio, a unos tres metros. Por poco se lleva a 12 familias que estaban esperando el camión. Salieron corriendo gritando, fue un susto tremendo”, cuenta Lizcano, quien vende carnitas y chicharrones junto a la carretera.
A pesar de haber solicitado desde hace más de un año apoyo a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y a Camiones y Puentes Federales (Capufe), las promesas de construir una caseta o punto de resguardo para familias y trabajadores del campo se han quedado solo en palabras.
“Nos dijeron que habría un cortinaje, una especie de caseta para proteger a quienes esperan el transporte, pero no han hecho nada. Y ya no hallamos ni qué hacer. Si en ocho días no nos dan solución, vamos a bloquear la carretera”, advierte el líder ejidal.
El accidente del pasado lunes dejó cuator personas muertas —incluido un menor de edad— y al menos 10 heridos. Para Lizcano, no es un hecho aislado, sino parte de una larga cadena de desgracias.
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“Ya ha pasado con la gente de Puerto Flores, de San Juanito, del Poleo… Y siempre dicen que ya van a arreglar la carretera, pero todo queda en puro comentario. Nada más muere alguien y luego anuncian cambios que nunca llegan”, afirmó
Mientras las autoridades no actúan, las comunidades ejidales siguen vulnerables. Según Lizcano, ni siquiera hay reductores de velocidad o topes en la zona, a pesar de que el tránsito pesado pasa “a segundos” de donde viven decenas de familias.
“Aquí vienen muchas personas mayores, mujeres, niños, a cobrar su apoyo de Bienestar. Y es un peligro constante. Yo le hago un llamado directo a la presidenta de México: que vea en qué condiciones estamos. ¿No habrá dinero o no habrá voluntad?”, cuestiona.
Ante la falta de respuesta oficial, las comunidades planean unirse en una manifestación o plantón en los próximos días.
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“Ya vamos a determinar qué hacer. Si no nos dan respuesta inmediata, vamos a cerrar nosotros. Porque ya no se trata de carreteras: se trata de vidas”, concluye Lizcano.


