
Durante el fin de semana electoral, la aplicación de la ley seca en los municipios de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga tuvo un cumplimiento parcial. Aunque no se detectó venta clandestina ni fuera de horario, muchos ciudadanos se anticiparon a la medida comprando bebidas alcohólicas con anterioridad, lo que evitó sanciones, pero pone en duda la efectividad del mecanismo.
En Saltillo, las autoridades municipales reportaron saldo blanco durante el sábado y domingo, días en que estuvo vigente la prohibición de venta de alcohol. No se registraron denuncias ni clausuras a comercios por incumplimiento, y tampoco hubo incidentes viales relacionados con el consumo de bebidas alcohólicas durante la veda.
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Ramos Arizpe vivió una jornada electoral igualmente tranquila. La Dirección de Seguridad Pública informó que no se recibieron reportes de venta ilegal ni se detectaron establecimientos operando fuera del marco legal. Aunque el cumplimiento fue generalizado, se reconoció que muchos habitantes adquirieron bebidas con anticipación.
En el caso de Arteaga, el escenario fue similar, aunque se observó un fenómeno particular: el viernes previo a la restricción, algunos establecimientos reportaron un incremento de hasta el 50 por ciento en las ventas de alcohol. Comerciantes señalaron que la demanda superó incluso la registrada en fines de semana festivos, ya que los clientes buscaban abastecerse antes de que entrara en vigor la prohibición.
A pesar de esta previsión por parte de la ciudadanía, el objetivo de la ley seca —evitar el consumo excesivo durante la jornada electoral— se cumplió parcialmente, ya que no se documentaron incidentes, riñas o accidentes automovilísticos relacionados con el consumo de alcohol. Las corporaciones de seguridad de los tres municipios coincidieron en que fue un fin de semana sin mayores complicaciones.
La medida, implementada como parte del proceso para elegir cargos del Poder Judicial, generó opiniones divididas entre la población. Mientras algunos la consideraron innecesaria, otros destacaron su utilidad para garantizar un ambiente pacífico durante los comicios. A pesar de sus limitaciones, la ley seca concluyó sin incidentes que lamentar.


